RMFF 2016

EL SEÑOR DE LAS TRES CAIDAS

por Salvador Amores

Es bien sabido en qué consiste una mayordomía en las diversas fiestas folclóricas del estado de Oaxaca (mostrado admirablemente en Ánimas Trujano, de Ismael Rodríguez). Para la fiesta Patronal dedicada al “Señor de las Tres Caídas” (Jesucristo), celebrada en Santa María Ixcatlán, le tocó a don Armando, mezcalero bien conocido en su pueblo, portar con orgullo la mayordomía.

A diferencia de aquél noble todoidiota soñado mayordomo interpretado fascinantemente por Toshiro Mifune en Ánimas Trujano, don Armando es un mayordomo hecho y derecho, que sabe lo que hace. Roberto Olivares también, un documentalista nato y experto en su arte. Lo que hace en El Señor de las Tres Caídas no es poca cosa. Un documental sin diálogo alguno, sin información, que simplemente muestra un proceso de trabajo colectivo y humano que se lleva a cabo para celebrar una trascendental fiesta tradicional. Olivares se limita a mostrar únicamente acciones, a modo del cine documental más puro; aquél que ni juzga ni manipula ni obliga a nada. Aquél que ni siquiera se regocija en el camino tan fácil que sería mostrar el folclor y la inherente poesía que existe en una fiesta como ésta. Aquél documental que en vez de ello, sólo presenta, e invita a observar.

La manera artesanal de fabricar mezcal es algo realmente admirable. Días enteros dedicados a ello lo convierten en una actividad profundamente laboriosa, y al final, satisfactoria. Don Armando lo hace con maestría. Mientras las mujeres hacen todos los guisados, todos ayudan, ríen y conviven. Esto ya es una fiesta desde mucho antes. Una fiesta de trabajo. Y la película de Olivares es trabajo también, trabajo cinematográfico. El Señor de las Tres Caídas logra mostrar una historia a partir de acciones gracias a un montaje funcional y muy dinámico, que, aunque a momentos haga uso de recursos estéticos y de edición bastante caducos, se erige como la pieza central de construcción de la película. Un documental que, como película de ficción, basa su narrativa en una lógica de montaje constructora de sentido.

Producen centenares de litros de mezcal, y la fiesta ha llegado. La gente viene de todos lados a rendirle tributo al Señor de las Tres Caídas, buscan el perdón y la comprensión. El documental se aleja del lirismo inmediato y por ello logra calar mucho más profundo. Porque Olivares entiende que menos es más y en eso radica su más grande acierto.