RMFF 2016

MAR

texto por Carlos Enrique Díaz

Arranca cámara en mano el relato de Martín, un hombre de edad mediana al que a la hora de definir su futuro paternal, esto no lo termina de convencer. La novia insiste de manera sutil el tema de la concepción pero él divaga, nada, toca guitarra, parrandea, en fin, se entretiene aprovechando juntos las vacaciones en Villa Gessell, cerca al mar en Argentina. Es como si fuera “a todo o nada” pues el augurio de la separación rodea a la pareja cada vez más agobiante y para completar el cuadro, llega la madre del protagonista con sus propias liberalidades y desatinos. La chilenaDominga Sotomayor continúa en la búsqueda de un estilo lleno de guiños e ítems propios: una constante filiación a la Ley de Cierre Gestaltliana en torno al reconocimiento de siluetas humanas o de otra índole, diálogos justos, exposición con cierta seducción del cuerpo ahora en el caso del protagonista interpretado porLisandro Rodríguez a torso desnudo la mayoría de veces, utilizar voces de personajes aún sí no están siendo encuadrados, su acostumbrado filtro azul en casi toda su fotografía, aumentando a la propuesta un adecuado acercamiento a la luminosidad, poniendo poca luz en alguna cerrada posición del obturador con ciertos intervalos como también al contrario, otorgándonos panorámicas de buena toma y acertadas, incluso, no está mal el jueguito que hacen con las sombras ya para la segunda parte del film. Por lo demás, denoto una novedosa cercanía, dado el contexto, a la idiosincrasia gaucha con tesón, proponiendo elementos (anuncian un reporte de una desgracia ocurrida por allá, hay música de moda identificada) que cimentan este contacto cuyo final, en distorsión con lo anterior, concluye siendo menos profundo y entendible. Aún así, la realizadora de De Jueves A Domingo y la esperada para el próximo año Tarde Para Morir Joven, mantiene con rigor su patrón cinéfilo, algo que ya es bastante inteligente y coherente de su parte.

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