NOTICIAS DE LA MESA DE REDACCIÓN JUVENIL RMFF 2016

RESEÑA de EN JACKSON HEIGHTS

Desde el primer momento, “En Jackson Heights” se despliega con transparencia lo que su director mostrará durante los 190 minutos de duración del filme: la multiculturalidad que se vive en la ciudad de Nueva York y, en concreto, la que se vive en el barrio que le da título al filme, uno que presume ser el más diverso de todo el mundo, uno en el que más de cien lenguas conviven y se juntan, una comunidad que parece condensar todos los ideales de la Norteamérica contemporánea.

Frederick Wiseman es un cineasta estadounidense octogenario que desde los años sesenta ha realizado célebres y multi-premiados documentales acerca de materias tan diversas como un manicomio o un juicio de violencia doméstica, y en esta ocasión para su película más reciente, a más de 50 años de haber empezado su carrera, nos muestra con su estilo característico de observación y disimulo que desde los años setenta lleva la etiqueta de “cine directo”, las diversas situaciones que se mezclan en este enorme barrio neoyorquino: pequeños negocios de comida hindú y de tacos mexicanos; antros para bailar salsa y bachata; sinagogas, templos cristianos, hindúes y musulmanes; peluquerías mexicanas y establecimientos para depilación con hilos; antros LGBT-friendly y restaurantes para ver partidos de futbol; protestas ciudadanas y campañas para informar a los vecinos; asambleas en contra de la discriminación y escuelas de idiomas.

La vida diaria de los individuos que conforman esta peculiar comunidad y sus problemas, la mayor parte de ellos derivados de la creciente gentrificación que vive la ciudad de Nueva York, son tratados con el mayor respeto por parte del legendario documentalista, quien a través del arduo y admirable trabajo de montaje logra, en escasas tres horas, presentar el concepto de barrio estadounidense como una maqueta miniatura de cómo funciona una sociedad, compuesta en su mayor parte por minorías, en la actualidad. Al igual que en sus anteriores documentales, en donde venía trabajando con enormes instituciones (la Universidad de Berkeley o la Galería Nacional de Londres) retratándolas como pequeños mundos o sistemas a escala, Wiseman hace ver a Jackson Heights como un sistema a escala que sirve de metáfora de todo lo que debería ser Estados Unidos, el país de los inmigrantes: una enorme comunidad en donde la discriminación no tiene lugar y cuyos ciudadanos son conscientes del valor más grande que se necesita para construir una sociedad: la solidaridad.

AUTOR DE LA NOTA
Salvador Amores

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