RMFF 2016

Una breve introducción

El Riviera Maya Film Festival inicia el 23 de abril y termina el 29 del mismo. Cerca de 70 películas conforman la selección de este año, con sede principal en el Cinemex Centro Maya de Playa del Carmen, en Quintana Roo. Un año más el mejor cine se da cita en el mejor lugar.

Este año el festival tuvo la iniciativa de crear un blog para revisar y criticar las películas de su programación: helo aquí. Hablar de películas que programó el festival en el que trabajas no es fácil, hay que ser cuidadosos. Por ende acá lo que se quiere hacer, más allá de ejercer opinión sobre dichas obras, es acercar al espectador con la película de una forma que quizás no percibió antes. Abrir el diálogo a través de un nuevo espacio en la red y permitir así tanto el análisis de las películas como el intento de hacer que el pase de estas por el festival sea un poco menos efímero. Que al menos quede registrado, documentado, y acotado por un servidor y sus colaboradores, y también por el espectador interesado que desee contribuir, con sus comentarios, a la construcción de tal espacio. Este blog planea actualizarse diariamente, con textos diversos acerca de la programación, fotografías y pequeñas críticas.

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El RMFF se hace en la costa. Ya hay varios otros festivales de cine que se llevan bajo la básica y a veces superficial idea de acercar el arte y la cultura a un escenario más bien turístico y antónimo de ellas. Pero este festival intenta no caer solo en dicha taxonomía, sino ir mucho más allá de la simple idea de juntar turismo y actividad cultural para que los turistas y extranjeros se entretengan un rato. Busca más bien aproximar algo enteramente ausente a una sociedad ignorada por la centralización cultural que existe en nuestra República, cultivar y dialogar con toda un región deseosa de cosas diferentes. Una actividad que genere un público enteramente nuevo, aleatorio; puesto de manera pomposa, pero real: crear cinéfilos. Y el principal hacedor, la semilla que puede llevar a dichos frutos, es la programación.

Los programadores del RMFF van dejando en claro que tanto el cine de riesgo como el cine de masas pueden convivir en el mismo espacio, creando un festival para cualquier tipo de espectador que desee involucrarse. Una programación impredecible, que no solo busca vanguardias en la cantera de Locarno o FIDM, y tampoco busca solamente el cine europeo para masas de Cannes. Porque hasta entre el escombro puede haber gemas escondidas. No recurrir a lo habitual. Hay acá festival tanto para novicios como para exigentes. Que se aleja de lo sectario y de lo complaciente en la misma medida. ¿Qué otra cosa debería ser programar un festival de cine?

De no ser por unos pocos eventos aquí y acullá, nuestro panorama como cinéfilos estaría limitado a ver únicamente las películas que ganan Cannes, y las mismas obras de vacas sagradas adoradas por los viejos programadores en los mismos espacios de siempre. Festivales como este lo que hacen, más allá de sus también meritorias iniciativas como el Jurado Joven, este blog, los enlaces universitarios y programas de formación académica, es, a partir de la programación: abrir. Abrir mentes, abrir posibilidades, diálogos, espacios, caminos, tendencias y personas. Más festivales, no solo de cine, deberían intentarlo: dejar en manos de su programación la tarea de representar todo lo que el festival significa. La programación como manifiesto.

rmff_2015

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